El Viaje Sonoro
  • San José del Guaviare
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MEMORIAS DE RUTA, CHINÁCOTA

9/21/2018

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Mi nombre es Juan Fernando Duque Hernández. Fui seleccionado en el 16 Salón Regional de artistas Zona Oriente con la propuesta Viaje Sonoro, en la que planteo una exploración de apreciación y acercamiento a los entornos sonoros con el objetivo de adquirir más consciencia sobre cómo percibimos, escuchamos y nos relacionamos sonoramente con los entornos que habitamos.
Participar en el 16 SRA ha sido una experiencia positiva ya que es una plataforma que permite establecer nodos de conexión y visibilidad local/nacional, siendo este mi primer acercamiento profesional como artista egresado de la Universidad de Pamplona con la tesis meritoria “Viaje Sonoro: experiencia de transformación de la sensibilidad auditiva a través de dinámicas de apreciación y el uso de interfaces para la escucha atenta del entorno sonoro”, propuesta que transmuté a la práctica experiencial al aplicar al 16 SRA y desarrollarla de manera conjunta con la curadora Sandra Bautista y el protocurador Jhon Calderón.
El proceso de preparación fue un reto y a la vez un giro emocionante desde el inicio, cuando empezamos a buscar el lugar donde desarrollar la experiencia: visitamos primero el municipio de Durania (Norte de Santander) junto con la Doctora Sandra Bautista y los artistas en formación Angie Mora y Edgar Carrillo quienes realizaron el registro fotográfico y de video; allí, después de recorrer el sendero que comunica el pozo La Hamaca y la laguna La Barca, fuimos al parque principal y tuvimos la oportunidad de conocer el campanario de la iglesia central donde escuché por primera vez, desde tan cerca, el sonido de una campana.
A partir de dicha aproximación en el municipio de Durania surgieron las interrogantes: ¿qué características tienen dichos entornos sonoros? y ¿cómo aprovecharlas en el diseño de una experiencia de escucha guiada? Se contempló también la posibilidad de llevar a cabo el proyecto dentro de una ruta turística en la ciudad de Bucaramanga.
Después de analizar todas las posibilidades, el municipio seleccionado fue Chinácota (Norte de Santander), por ser un entorno geográfico donde el acceso a los senderos urbanos y rurales, así como la gestión de los espacios se propició de manera más armónica que en las demás opciones; además de ello, ya había tenido la posibilidad de conocer el municipio en el año 2015 durante el I Encuentro de Muralismo y Arte Público – Por la Paz de nuestros Pueblos en el cual participé junto al colectivo Visión, de la Universidad de Pamplona. Realizamos una visita al municipio de Chinácota junto con la Doctora Bautista y el artista John Ojeda, e intentamos realizar una aproximación al sector de Iscalá norte pero las condiciones climáticas impidieron el cometido. Visitamos el centro cultural y logramos gestionar la reunión de un grupo de personas que participarían de la experiencia. Entonces,  previniendo las vicisitudes en el desarrollo de la experiencia, así como la gestión y necesidad de aproximación al territorio, me radiqué temporalmente en el municipio de Chinácota.
El itinerario como experiencia del Viaje Sonoro en el 16 SRA se planteó con una duración de 3 horas y media aproximadamente, durante las cuales se entrecruzó el sentido pedagógico y experiencial propiciando un espacio de reflexión a los participantes, donde podían ampliar su sentido de escucha del entorno, apoyados en la terminología de investigadores del paisaje sonoro como Murray Schafer, Bernie Krause y en conceptos de la física del sonido.
La experiencia iniciaría exponiendo el planteamiento que Schafer denomina “paisaje sonoro” al percibir todos los sonidos que nos rodean como una enorme y constante composición musical de la cual somos parte como escuchas activos al tener la posibilidad también de participar de la misma; esto con la intención de fortalecer las competencias sonológicas y mejorar los entornos sonoros que habitamos, reflexionando en cómo emitimos sonidos que alteran nuestro bienestar auditivo; seguidamente se daría paso a la escucha de la instalación sonora Ondas y Cuadros la cual estaría compuesta de tres marcos de 22 cm x 19 cm aprox dispuestos en la sala, los cuales contenían en su interior una leyenda con la clasificación de las tres grandes categorías de sonidos que componen el paisaje sonoro planteadas por Bernie Krause: biofonías (sonidos de seres vivos), geofonías (sonidos de la interacción de los elementos naturales) y antrofonías (sonidos producidos por el hombre), todos los marcos acompañados al lado derecho con un reproductor mp3 y unos audífonos colgando en el interior del marco que invitarían al espectador a escuchar las tres diferentes composiciones de 3 minutos de duración cada una, realizadas con sonidos capturados en Pamplona (Norte de Santander) y San José del Guaviare (Guaviare), municipios donde había desarrollado exploraciones previas.

Aunque la instalación sonora Ondas y Cuadros hacía parte de mi sustentación de tesis en pregrado, se transmutó en la presente propuesta del 16 SRA, ya que al comienzo los términos utilizados dentro de los marcos eran “marca sonora, tónica y señal”, clasificaciones que Schafer hace de los sonidos de acuerdo a nuestra relación subjetiva, siendo “tónica”, aquellos sonidos que percibimos como tono ambiente sobre el cual escuchamos los demás sonidos, “señal sonora” cualquier sonido en primer plano al cual dirigimos nuestra atención y “marca sonora” aquellos sonidos exclusivos de un entorno sonoro de gran valor simbólico a sus habitantes; estos términos fueron reemplazados por la clasificación de Krause de “antrofonías, biofonías y geofonías”, reeditando los audios a composiciones sonoras alusivas a estas.
La instalación sonora se completaría al realizar el recorrido de escucha guiada, y la utilización de dispositivos de amplificación auditiva (grabadoras de mano con audífonos que amplifican el sonido en tiempo real) que al principio hacían parte del espacio expositivo, ahora serían parte de la experiencia vivencial al ser transportadas en la maleta sonora, junto a dos carpas destinadas a la escucha acusmática, haciendo del Viaje Sonoro una experiencia efímera en el presente. El montaje de la instalación sonora se realizó en Un Lugar de La Mancha: un espacio expositivo que los tres artistas y amigos Chitareros Diego Barajas, John Ojeda y Wilmer Peña actualmente consolidan como vértice de encuentros culturales en el municipio de Chinácota.
Habiendo realizado los preparativos necesarios de gestión de transporte, refrigerio, hidratación y difusión en redes sociales así como en la emisora local Chinácota estéreo en el programa el Cándil, transmitido el 7 Julio y dirigido por Jaime Quintero, los días sábado 21 y domingo 22 de Julio del 2018 se realizó la experiencia del Viaje Sonoro con dos grupos. El primero fue el sábado 21 con personas procedentes de la ciudad de Cúcuta, todos ellos miembros de la Fundación de Artistas Salvador Moreno, donde luego de dar la bienvenida al grupo y escuchar la instalación sonora Ondas y Cuadros, se comentaron los conceptos alusivos a la física del sonido como el viaje de la onda sonora, amplitud, frecuencia, timbre, ejemplificándolos con sonidos de una guitarra acústica; también se explicó la forma en que nuestro sistema auditivo percibe los sonidos y se realizó un experimento de escucha a partir de la transmisión ósea con un diapasón, ubicándolo individualmente en el cráneo de cada participante, como ejemplo de las múltiples formas en que el sonido viaja al cerebro.
Salimos a la catedral principal a percibir la acústica reverberante y tranquila que proporciona dicha arquitectura y seguidamente recorrimos el sendero que del parque llega hasta el puente del río, caminado por toda la calle 3ra; al llegar a la placa huella iniciamos el descenso intercalando entre los participantes dos dispositivos de amplificación de escucha, pues allí el entorno sonoro resultaba ser de mayor definición acústica y posibilitaba una mejor apreciación de los sonidos a través de los dispositivo de escucha. Al llegar al puente, instalamos una carpa de escucha acusmática donde se podían apreciar los sonidos sin distracción visual y en una posición cómoda que invitaba al goce estético de lo auditivo; finalmente compartimos el refrigerio y retornamos a Un Lugar de La Mancha donde se agradeció la participación y comentamos grupalmente las impresiones de la experiencia. Mi percepción del recorrido fue satisfactoria: los participantes estuvieron atentos a las indicaciones y logramos realizar el trayecto sin mayores contratiempos; la única variación fue el cambio de ruta por motivos de fuerza mayor debido a que el transporte que los llevaba a la ciudad de Cúcuta salía a medio día y la experiencia se alargó un poco, por lo cual decidimos cambiar el destino inicial de Puente Rojo al sendero que conduce al río por la calle 3ra desde el parque principal.
El domingo 22 de Julio 2018, se realizó la segunda experiencia Viaje Sonoro, el grupo estuvo conformado por personas pertenecientes a las escuelas de formación artística del centro cultural de Chinácota. El itinerario fue el mismo: dar la bienvenida, iniciar con la instalación sonora Ondas y Cuadros y exponer los conceptos sobre sonido. Sin embargo, aprovechando un pequeño parque público ubicado frente a Un Lugar de La Mancha, decidimos iniciar realizando la experiencia de escucha acusmática instalando allí dos carpas; la dinámica fue hacer pasar dos participantes a la vez, uno en cada carpa y regular la duración del tiempo con el sonido de una pequeña campana. Luego iniciamos el recorrido caminando desde el Un Lugar de La Mancha hasta Puente Rojo, caminamos hasta llegar a la placa huella donde inicia el sendero rural; estando allí mencioné las diferencias entre los sonidos que percibimos y el resto de frecuencias inaudibles que conforman el universo sonoro compuesto por infrasonidos y ultrasonidos, rango en el cual otros seres vivos perciben el sonido y donde los humanos sólo tenemos acceso a través del uso de dispositivos de escucha como micrófonos de mayor espectro; iniciamos así la escucha amplificada con las grabadoras de mano, aprovechando nuevamente la calidad del entorno sonoro de alta definición y antes de llegar a la bajada hacia Puente Rojo encontramos una finca con un equipo de sonido a todo volumen, este evento sirvió de ejemplo a la reflexión acerca de la contaminación acústica y como el ser humano puede impactar los ecosistemas con el incremento del ruido. Al llegar a Puente Rojo instalamos nuevamente las carpas y varias personas realizaron la escucha acusmática con la tónica del río en el entorno mientras otras decidieron seguir usando los dispositivos de amplificación auditiva; como todos los participantes de este grupo eran habitantes de Chinácota se decidió hacer la clausura de la actividad en Puente Rojo, donde se agradeció la participación y comentaron sus impresiones sobre la experiencia.
Ambos recorridos del 21 y 22 de Julio se realizaron con la intención de apreciar el contraste sonoro de las sonoridades urbanas y rurales, experimentando de manera vivencial las categorías de sonidos planteadas por Krause y propiciando la reflexión en torno al concepto de paisaje sonoro de Schafer. Dichas actividades tuvieron el apoyo en registro fotográfico y de video por Javier López, profesional encargado de realizar el registro del proyecto ALAPAR en el marco del 16 SRA; a partir de dicho registro se presentó el día 21 de septiembre de 2018 en la Quinta Teresa de Cúcuta, un video documental que recopila no sólo el registro de las dos experiencias realizadas el 21 y 22 de Julio 2018 sino también una composición de fragmentos con sonoridades y capturas audiovisuales de recorridos de campo en sectores de Chinácota como el pueblo, el Mirador de la Virgen, Puente Rojo y el sendero hacia la vereda Cuéllar hasta llegar al puente que atraviesa el río, plasmando de manera sintética las experiencias desarrolladas y posibilitando a los espectadores apreciar parte de los entornos sonoros de este bello municipio. De manera paralela se presentó una exposición virtual con el contenido recolectado en las experiencias del Viaje Sonoro en el municipio de Chinácota y  este estará dispuesto al público en un sitio web desde el cual se podrá acceder a los textos curatoriales, fotografías, audios y registros audiovisuales; el día 21 de Septiembre en la Quinta Teresa de Cúcuta se lanzaron tanto el video documental como la exposición virtual, esta última dispuesta en un ordenador de libre acceso a los asistentes y posteriormente se realizó la difusión de ambas piezas en las redes sociales facilitando así el acceso público a dicho material.
A manera de conclusión, el 16 SRA ha sido una forma positiva de llevar un planteamiento de tesis donde me aúno a la preocupación global de muchos investigadores como Murray Schafer, Bernie Krause, Michel André, Chris Watson, entre otros, así como la Organización Mundial de la Salud, por asumir la problemática que en la actualidad vivimos al estar inmersos en una constante normalización auditiva, producto de la exposición frecuente al ruido en zonas urbanas y rurales o de hábitos aprehendidos como el uso desmesurado de la radio, televisores, equipos de sonido que condicionan automatismos, normalizan y debilitan de manera inconsciente nuestra sensibilidad auditiva, repercutiendo en los estados de ánimo, la conducta, los procesos de concentración e incluso perjudicando de manera permanentemente nuestra salud auditiva y generando efectos colaterales como alteraciones cardiovasculares, además de alterar las interacciones biofónicas, al poner en riesgo la supervivencia de algunas especies y el equilibrio de los ecosistemas.
Viaje Sonoro es una invitación a reflexionar en torno al sonido desde lo experiencial, pues si no transformamos nuestra sensibilidad auditiva, continuaremos en la normalización, sin apreciar la mayoría de sonidos en los entornos que habitamos, acostumbrados a la creciente repercusión de fuentes sonoras en nuestro bienestar y los ecosistemas; de esta forma, asumir el entorno sonoro como escenario de transformación de la sensibilidad auditiva a partir de dinámicas de apreciación donde comencemos a diferenciar los sonidos antropofónicos, biofónicos, y geofónicos, así como a clasificarlos en tónica, señal o marca sonora, puede ser un buen camino a entablar reflexiones individuales y colectivas en torno a la relación simbólica, estética, y el impacto de los sonidos sobre nuestro bienestar y los ecosistemas.
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    Fotos: @eljavi.lopez
    Fotos: Diego Barajas
    ​​Fotos: @eljavi.lopez
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